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El Lobu Saja

"Al un lau, El Cornón, al otru, las Montañas Pasiegas, y abaju míu, El Lobu".
El último sábado de febrero, me subí bien entrada la noche a los cordales montanos de Saja. Por el camino, vi en vuelo una pareja de Lechuzas comunes dentro de un pueblo y 1 Cárabo en el monte. También, un Tejón que decidió echarme una carrera durante 30o metros, al final, tuve que parar el coche para que se saliera de la pista...Casi en mi destino, de cuyo nombre...(ya sabéis) 1 Liebre europea en la pista, y otras dos más en la braña.
Subía expectante, los 4 grados de Torrelavega (a menos de 100 m s.n.m.), me hacían temer una larga noche, pero no. La inversión térmica, típica de los días anticiclónicos, provocó que a más de 1000 metros, tuviera 11 grados a la 1 de la madrugada, ¡oh sorpresa! Esterilla, saco, y la tienda queda en la mochila, que el cielo está precioso. La noche pasa sin sobresaltos, no oigo ningún animal...
Al fondo, encima de dónde se hacen los sobaos, empiezan a encenderse las brasas....En el cielo, y también en la tierra. Al menos 4 focos de incendios detecto con el telescopio aún en los preámbulos del crepúsculo. Es difícil localizarlos, pero parecen de la zona pasiega, o de la del Miera a los sumo.
Con el paso de los minutos, y aún sin tiempo para recoger el saco, tengo que empezar a retratar el cielo. A un lado, un cielo impresionantemente rojo, corona las cumbres del Miera y del Pas. Al otro lado, la imponente Peñasagra, refleja con luz ténue ese fuego del cielo en sus laderas nevadas.

Sube el sol, llega la luz, y empiezo a detectar rebaños de ciervos, uno aquí, otro allá...Ninguna otra especie de mamífero sobre los pastos, ¿ninguna? espera, que allí se ha movido algo entre los acebos. Ahí está, de repente, en una braña rodeada de acebos, aparece un Lobo ibérico que la atraviesa sin ningún miedo. Lengua fuera, trote firme...y de repente se para. Es entonces cuando coge y se acuesta en mitad de la braña, ¡sin ocultarse en la vegetación! -¿Será posible?- ya creí que iba a hacerme disfrutar con su observación por largo rato, pero no, me equivoqué. No ha pasado medio minuto, cuando debe de pensar que no es el mejor sitio, por lo que se levanta de nuevo y retoma el trote, ahora con clara actitud de caza, acometiendo los acebos con la cabeza gacha y las orejas atentas. Esto, mientras prosigue con un trote, que lo sacó de mi campo de visión. La observación está echa a 1.1 km de distancia, pero la buena luz, y lo despejado de la zona, me han vuelto a premiar. En este caso, han sido 6 minutos, que automáticamente han pasado a formar parte de mis momentos de gloria.
La primavera asoma ya, y el Busardo Ratonero, le recuerda al Señor Cuervo que no estamos en fechas de espacio aéreo libre, metiéndole un rapapolvo cuando este entra en la zona "N".

































Los pícidos, atareados con el marcaje de territorio. El Picapinos con sus tamborileos en las cagigas. El Pito Real con sus relinchos el los bordes de bosque. Y de lo más profundo del hayedo, una pareja de Picamaderos Negros emite todo tipo de reclamos, haciéndome imaginar lo abundos que están en hormonas.



Ya en el pueblo, un poco de vida ganadera...vamos a cebar al potro, y aprovecho para sacarle unas fotos en acción. Que animales más impresionantes. ¿Qué no?

7 comentarios:

Jesús Menéndez dijo...

Aupa:
Buena entrada,¡Excelente!
La foto del cielo rojo...
pareciera del infierno.
Enhorabuena.

Xulio Valeiras dijo...

Bienvenido al blog Máximo. Enhorabuena por la observación del lobo. Un artículo muy bueno. Salud.

Antonio Rodríguez Arduengo dijo...

¡Enhorabuena otra vez por tu avistamiento del lobo!
La foto del cielo, ¡impresionante!

Anónimo dijo...

Muy bueno el artículo Max!!
Las fotografías, propias de ti... magnificas!!!
El Rubens

Veronica dijo...

Experiencia preciosa, y muy buena entrada.Gracias por ver mi blog.

Alchata dijo...

Precioso amanecer,
En este post quedan muy bien expresados esos momentos de gloria, como tu dices, que no se olvidan jamás, que se rememoran tan a menudo porque son valiosos y difíciles de repetir.
Enhorabuena por la observación del lobo y la increíble experiencia de los osos que cuentas en el otro post. Cuántas horas se dedican a la observación y que pocas veces se tiene suerte y sin embargo, siempre merece la pena.
Saludos

Cristina dijo...

Wuw,lo he vivido como si fuese en directo,emocionante, las tomas dificiles y preciosas, el cielo un oleo, felicidades por estos momentos. Cris.